Julio César Briseño Cruz
CEO de Cénit, banca de desarrollo y consultoría empresarial
Tratamos de develar el futuro en las organizaciones y establecer mecanismos que vaticinen una nueva crisis. Sin embargo, sabemos que esto no es posible. Sin embrago, también estamos conscientes de que se requieren nuevas destrezas en el mundo organizacional que se encamina, lleno de tropiezos y dudas, a la nueva normalidad.
Después de un año de crisis, los impactos más perdurables en los negocios son éstos: fortalecimiento de la arquitectura social, el imperativo de la agilidad y restructuración del liderazgo.
La «arquitectura social» se refiere a la auto detección de por qué existe la organización y cómo se espera que las personas trabajen juntas. Es revivir en el día a día la misión, visión y valores. Rebasa los eslóganes genéricos y vacíos. Implica un compromiso y una realidad que puede sostenerse pese a los embates del ambiente, como la actual crisis pandémica.
Implican medidas concretas detrás de los manifiestos empresariales. Es ahondar sobre qué representa la empresa y cómo vive en el día a día sus valores.
Cuando hay una brecha entre las palabras y la acción, la gente la detectará y exigirá acciones trascendentales. Vale mencionar que a medida que el capitalismo de accionistas da paso al capitalismo de las partes interesadas, los líderes pueden esperar mayor exigencia y escrutinio por parte de todos los públicos interesados.
En cuanto a la agilidad corporativa, ésta impone a personal que entienda la importancia de abrazar la ambigüedad y logre aprender cosas nuevas rápidamente y, si es necesario, soltarlas igual de rápido. Se revaloran las personas adaptables y de gran agilidad para actuar y decidir.
Otro factor crucial de la conformación de la metamorfosis empresarial tiene que ver con el impulso del liderazgo colaborativo y contextual.
La C-suite necesita articular la estrategia de maneras que proporcionen señales claras a todos en términos de lo que deben trabajar y por qué es importante. Se acabó la postergación, burocratización y cultura de la ambigüedad. Hoy, más que nunca, estamos en una era en la que todas las voces cuentan, pero también es necesario identificar cuáles son las emociones con las que se trabaja y lograr enfocarlas.
La resiliencia, la actual metamorfosis corporativa, logrará empresas mejor preparadas para el futuro, pero también los colaboradores lograrán maximizar su desempeño y formar parte de una sociedad propositiva y empática. Todos los necesitamos.