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Cisma en Morena

Enrique Escobedo

Un cisma es una escisión debido a discordias en organizaciones religiosas o seculares. Las desavenencias pueden deberse a luchas internas por el poder, a motivos económicos o por cualquier otra razón. El caso es que los monolitos organizacionales tienden a fragmentarse si acaso son muy rígidos y dogmáticos. Tal fue el caso del Partido Comunista de la Unión Soviética o el del Partido Revolucionario Institucional. Léase, perdieron elasticidad, capacidad de autocrítica y movilidad de sus cuadros. De ahí que la llamada disciplina partidista vertical descendente, a la larga, no ensancha los canales de permeabilidad estructural y acaba por sufrir la implosión.

Los cismas nacen de manera casi imperceptible y por lo mismo es usual que las cúpulas políticas que viven su arrogancia en la cúspide de la pirámide no ven, ni escuchan a las críticas internas. Por eso la calificación de cisma adquiere ese calificativo hasta que ya es muy tarde en la organización. Tal vez el otro ejemplo fue el famoso Cisma de oriente y occidente de 1054 que dividió a la iglesia católica de Roma y surgió la iglesia ortodoxa.

A mi parecer lo ocurrido en Uruapan, Michoacán con el asesinato de Carlos Manzo, líder del Movimiento del Sombrero es la fisura observable de lo que tiende a germinar en un cisma en Morena. Dicho movimiento es político-cultural y, aunque no tiene un ideario preciso, ni un programa de gobierno, ni una agenda claramente configurada, es un grito de desesperación social de que los michoacanos ya están hartos de las políticas de Morena de abrazar a la delincuencia.

Carlos Manzo fue diputado federal de Morena hasta que concluyó que el dogmatismo de AMLO era irreal y autoritario. De ahí que se separó de ese partido y se independizó de los guindas. Algo que a los ojos de la élite morenista es una traición. Por eso lo abandonaron los gobiernos estatal y federal.

Hago notar que quienes pertenecen a la clase dorada de Morena deben haber menospreciado en un principio el carisma del Carlos Manzo y ahora están convencidos que el Movimiento del Sombrero iniciará su extensión. Pueden estar en lo cierto, pero también pueden estar equivocados. En lo personal yo no sabía de la existencia de ese movimiento, pero con el asesinato del señor Manzo ahora tengo empatía por esa rebelión sociocultural y política, pues también estoy harto de la inseguridad que sufre mi país. Muchos ciudadanos estamos hasta la coronilla del mediocre crecimiento de la economía. Nos asfixia la idea de regresar al partido de Estado, de su intolerancia, de sus formas de exclusión, de su atropello a la educación de calidad y de su indiferencia en materia de salud.

El uno de noviembre del año en curso puede ser la fecha en que inició el cisma de Morena. Ojalá esté en lo cierto y se retome el camino de la democracia pluripartidista, tolerante, sin censura, respetuosa del Estado de derecho y desarrollista.