(Investigación Especial).
Por Aquiles A. Prieto
Ciudad de México. – Con la llegada de Emilia Calleja, como directora general de la Comisión Federal de Electricidad, se desató el terror y hostigamiento laboral, el nepotismo y el influyentismo, que el actual gobierno que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, niega por todos los medios, pero se ha incrustado en las estructuras administrativas de la empresa eléctrica del Estado.
Han ocupado puestos administrativos gente sin preparación profesional y experiencia en diferentes áreas de CFE, percibiendo sueldos ejecutivos a los que han llegado por tráfico de influencias y «amiguismo».
Así lo denunciaron fuentes internas de la CFE, al señalar que uno de los principales instigadores de trabajadores es Adrián Olvera Alvarado, quién asumió el puesto de Coordinador de Asesores, quién ocupó la Dirección General de la Subsidiaria V, durante la gestión de Manuel Bartlett Díaz.
Este servidor público está ligado a Emilia, por los favores que le hizo de contratar a su esposo Ricardo Cerritos Jasso, como jefe del Departamento de Compras, sin tener experiencia alguna, pero ante la denuncia de nepotismo y tráfico de influencias por parte de diversos medios de comunicación, fue separado el pasado 31 de octubre de 2024, pero como por arte de magia apareció el 1o. De noviembre en la nómina de la secretaria de Energía.
El puesto que detenta es de director de Estrategia Institucional de la Subsecretaría de Electricidad, con un salario de 130 mil pesos brutos, de acuerdo a la plataforma de la Secretaría de la Función Pública. Este personaje declaró que en los últimos 22 años su experiencia laboral se centró en la Administración Tributaria de Recaudación y de Aduanas y ahora mueve asuntos de electricidad.
Revelaron que Cerritos Jasso, según sus declaraciones patrimoniales depositadas en la página de Compranet, pero esto no es un caso aislado porque la tendencia es contratar a los esposos de las amigas.
Tal es el caso de su amiga de Emilia, Liliana Barrera Jiménez, que la nombró directora de Negocios No Comerciales, sin tener experiencia alguna y de inmediato se movieron las influencias en CFE para contratar al esposo Alexander Castillo Montenegro, aun cuando había restricción de contratación de nuevo personal por la Austeridad Republicana y presupuestal.
Este personaje de acuerdo al micrositio, ha sido proveedor de CFE, como persona física y representante legal de otras empresas que han tenido contratos con la empresa eléctrica, sin declarar está condición en su declaración patrimonial.
En lo que se refiere a Adrián Olvera Alvarado, ahora Coordinador de Asesores de la Dirección de CFE, ha sido protegido de diversos señalamientos de terror laboral y hostigamiento sexual, documentadas en diversos medios, pero improcedentes por el blindaje desde la cúpula de CFE y que pese a que la Ley ahora protege a las mujeres y de que la propia Presidenta Claudia Sheinbaum, ha declarado de que «…no dejaremos que regrese la decadencia del pasado», la CFE lo que impera es el autoritarismo, el nepotismo y el tráfico de influencias.
Las denuncias presentadas quedan en el archivo, como fue la que presentó una trabajadora ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, contra Emilia Calleja y el Superintendente de la Central Termoeléctrica de Salamanca, Gerardo Gallardo Gutiérrez, por poner en peligro su vida, por las condiciones laborales tóxicas,
Asimismo, es práctica común ofrecer empleo en la CFE a jovencitas, a cambio de asistir a fiestas, por lo que las fuentes denunciantes hacen un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum, para que envíe un propio a investigar estos hechos y proceder con la política de combate a la corrupción, porque CFE está convertida en un «cochinero».












