La Redacción

En la Ciudad de México, el sábado de Gloria ha dejado de ser pretexto para las tradicionales “guerras” de cubetazos en calles y banquetas. Aunque en algunos barrios la costumbre de mojarse persiste, autoridades capitalinas reiteraron que desperdiciar agua potable en la vía pública puede derivar en multas e incluso sanciones administrativas.

La normativa vigente establece que tirar agua de manera intencional constituye una infracción. De acuerdo con disposiciones locales en materia de uso y cuidado del recurso hídrico, las multas pueden ir de 100 a 300 Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que representa montos que superan los 10 mil pesos y pueden alcanzar más de 30 mil.

Además, la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México contempla este tipo de conductas como faltas contra el entorno urbano, por lo que también se pueden aplicar arrestos de hasta 36 horas o trabajo comunitario.

El endurecimiento de estas medidas responde al contexto de estrés hídrico que enfrenta la capital del país. En los últimos años, las autoridades han insistido en la necesidad de modificar hábitos y evitar prácticas que impliquen el desperdicio del agua, especialmente en fechas donde históricamente se normalizaba su uso recreativo.

Durante décadas, el Sábado de Gloria fue una jornada de convivencia popular marcada por el juego con agua. Hoy, la tradición se mantiene en algunos puntos, pero bajo una nueva realidad: el llamado es a celebrar sin derrochar un recurso cada vez más escaso.