Carlos Rivera
«Cartas con voz es una campaña que nace para darle presencia a todas aquellas mujeres que están privadas de la libertad, las mujeres como sus familias, sus hijos son invisibles ante la sociedad, necesitan ser escuchadas, es por eso que de aquí nace el proyecto», aseguró Rashel Cohen
En entrevista con Perspectiva Empresarial, la presidenta de la Fundación Rebeca Lan señaló que la mujer necesita ser escuchada, tiene algo que decir la mujer privada de su libertad, en dicho proyecto se busca sensibilizar a la sociedad en el tema de reinserción social, porque se quiere hacer conciencia sobre todas las consecuencias de los delitos que suceden.
“Nosotros hemos reunido cartas escritas por mujeres que están privadas de la libertad, son escritos que están dirigidas a sus hijos, o a sus padres, son cartas que llegan al corazón, que sensibilizan mucho y entiendes como hay tantas personas sufriendo, que están viviendo una situación tan adversa”, comentó Rashel Cohen.
Con el fin de apoyar a más de mil 600 mujeres reclusas y a reincoporarlas a la sociedad en cuanto cobren libertad, nace la fundación Rebeca Lan, creada por Rashel Cohen, una mujer que vivió en carne propia la situación de tener a una madre reclusa.
En seguimiento a su causa, Rashel lanza la campaña Cartas con voz de la libertad, en la que las mujeres reclusas escribirán cartas dirigidas a sus seres queridos, mismas que contendrán un mensaje en el que expliquen su lucha interna o el impacto que ha tenido la prisión en sus vidas, con el fin de ser escuchadas por la sociedad.
La campaña, se realizará de la mano de personalidades de diferentes ámbitos como Fernanda Castillo, Fernanda Tapia, Yoseline Hoffman, José Sedek, Luz Rincón, Alejandra Zaid, entre otros, quienes serán los encargados de amplificar estos mensajes de amor y esperanza.
La fundación colabora en tres estados de la República Mexicana, trabajando en Santa Martha y Tepepan en la Ciudad de México; Almoloya, Ecatepec, Neza Bordo, Neza Sur, Tlalnepantla, Chalco, Texcoco, Zumpango, Tenancingo, Ixtlahuaca, Jilotepec y Temascaltepec en el Estado de México, y en La Mesa, en Tijuana, Baja California.














