Existen maravillas naturales que se han convertido en atractivos turísticos y que también son algunos de los sitios más peligrosos del planeta.

El Annapurna, en Nepal, en la cordillera del Himalaya, es de piedra caliza. Se formó en el fondo de un océano cálido hace millones de años. Luego, con los movimientos tectónicos estas montañas se fueron elevando hasta alcanzar las nubes.

Half Dome (media cúpula) es un impresionante monolito de roca granítica que mide 1,444 metros de altura. Conquistar su cima implica todo un riesgo, si no se tiene la condición física adecuada y si no se siguen las reglas. Es peligroso por su superficie resbaladiza y extremadamente empinada.

El hiking es bastante agotador, aunque existen escalones de la misma roca y barandales y cables de metal para poder sostenerse. Se necesitan entre 10 a 12 horas para llegar a la cima por lo que hay que salir desde muy temprano.

En 1995 la nombraron “la carretera más peligrosa del mundo”. El antiguo camino de los Yungas o mejor conocido como el «Camino de la Muerte» se encuentra en Bolivia, comenzando a las afueras de La Paz, la capital.

El camino, que resulta un atractivo turístico para quienes aman la bici de montaña, en 1995 fue considerado la carretera más peligrosa del mundo, ya que se estima que año con año alrededor de 300 personas pierden la vida en este lugar.