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Artículo / Universidades para el Bienestar 

Enrique Escobedo  

Las Universidades para el Bienestar “Benito Juárez García” (UBBJ) fueron creadas en la administración de López Obrador con el propósito de ofrecer educación superior a los jóvenes y adultos que no han tenido oportunidad de ingresar a las instituciones de educación superior del país. Las encontramos en muchas ciudades de nuestra geografía y ofrecen carreras universitarias vinculadas con algunas áreas del conocimiento en materia de humanidades, ciencias sociales, ciencias de la salud y algunas ingenierías.  

Es cierto que hace falta que el Estado amplíe su oferta educativa de educación superior y que dicho ofrecimiento esté preñado de calidad educativa y de la suficiente infraestructura que permita una sólida formación teórica y práctica, para lo cual se requieren campos universitarios en donde converjan estudiantes de diversas carreras a fin de que en las cafeterías y jardines enriquezcan el sentido universal del conocimiento. También es fundamental una plantilla de profesores bien remunerados que se sumen a tan noble propósito y, por lo mismo, exijan alta calidad y desempeño estudiantil. Las bibliotecas pueden ser digitales, pero es básico que cierta parte del claustro académico se dedique a la investigación. Por lo que respecta a la infraestructura, sobre todo en materia de ciencias de la salud e ingenierías es fundamental que se disponga de todo lo necesario sin escatimar recursos, pues de otra manera la calidad educativa queda en entredicho. 

Hace una semana leí en algunos periódicos acerca de una manifestación de estudiantes de algunos de los planteles de esas universidades frente al Palacio Nacional. También leí acerca del pliego petitorio y me pareció correcto, pues se trata de banderas académicas realistas e incluso justas. De ahí que me sorprendió negativamente el enojo de la señora Raquel Sosa al descalificar el movimiento. Peor aún, después del “regaño” de esa señora a un grupo de estudiantes de las UBBJ se tapó el rostro al retirarse a fin de que no fuese fotografiada. Sinceramente no conozco los planteles universitarios de ese proyecto y tengo mucho interés en conocer a algunos de sus egresados en ciencias sociales. De ahí mi sorpresa del enfado de esa señora.  

No puedo señalar los aciertos y las fallas académicas de esas universidades, pues no las conozco. Pero me queda claro que la manifestación estudiantil de esos planteles debe ser considerada con seriedad y con absoluta cordura. Sobre todo, porque en esta administración el gobierno federal ha disminuido sistemáticamente su apoyo presupuestal a las instituciones públicas de educación superior, con excepción de la Universidad Nacional Autónoma de México.  

Si el estudiantado de esas universidades se manifestó frente al despacho presidencial en el zócalo capitalino es que algo acontece en algunos de esos planteles que ya levantaron banderas académicas de protesta. Las cuales, por mi experiencia, tienen razón o, en su caso, parte de la razón. Pero al parecer la directora Sosa está más preocupada por el control estudiantil y que las voces de esos jóvenes sean acalladas. De hecho, no me sorprendería que llegue a la represión mediante amenazas y expulsión injusta de algunos estudiantes. 

Triste la visión y actitud conservadora de las autoridades de las UBBJ, seguramente el estudiantado las califica de reaccionarias y muy probablemente tengan razón. Mientras eso acontece me acordé de aquel discurso que dijo el presidente socialista chileno Salvador Allende en la Universidad de Guadalajara en diciembre de 1972 “Ser joven y no se revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Sinceramente ignoro a que facción de la izquierda pertenecen las autoridades de las UBBJ, pero seguramente ignoran esa concepción de rebeldía y demanda de justicia social de la juventud.