Rafael Lulet 

La revocatoria de mandato en una acción ciudadana aplicada en algunos países de América Latina, con el fin de quitar a los funcionarios que no satisfacen a los ciudadanos, esta implementación fue muy conocida en los años noventa, un mecanismo el cual permitía integrar a la población a una participación o control de sus gobernantes, pero realmente fue en respuesta al clima de descontento popular contra la política y sus representantes, sin embargo, se le atribuyó a una crisis de representación establecida en algunas regiones de Sudamérica.  

Realmente la revocatoria contra los funcionarios de cargos municipales, legislativos u otros, no tuvieron grandes resultados, porque al final no servía al fin creado, una vez con el triunfo de un candidato, los perdedores se centraban en generar una política golpeadora con el objetivo de derrocarlos ante el llamado de revocación, juntando previamente los requisitos para ello, lográndolo de manera contundente, sin mencionar el gran costo presupuestario para mover toda una estructura en su realización, considerando en ese tema, el momento de las votaciones ordinarias más el tiempo revocatorio. 

Por otro lado, generaban con ese mecanismo incertidumbre en la población y en lugar de fortalecer el ambiente democrático, sucedía lo contrario, así países como Perú o Colombia, retiraron de sus constituciones dicho ejercicio, la implementación de la revocatoria era una respuesta a la crisis de representación política de los países latinoamericanos ante los diversos golpes de estados vividos y que eran una forma de expresión de la población a través de diversos grupos de intereses cuando un presidente se le agotaba la popularidad y debían aguantarlo hasta terminar su periodo, eso en el tema del primer mandatario, aunque se centraron también en los diversos cargos populares de las provincias y municipios, donde como se comentó anteriormente, tampoco tuvo su gran relevancia, sino al contrario. 

Aún persiste la revocatoria sólo en tres países: Bolivia, Venezuela y Ecuador, con sus complejas reglas de aplicación, sin embargo, en dichas naciones no se han tenido grandes avances democráticos como para tener un buen punto de referencia y esto, aplicarse en otros Estados, pero como dato curioso, la incorporación de dicho mecanismo a la constitución venezolana impulsadas por Hugo Chávez y por el otro lado, la boliviana por Evo Morales, tuvieron sus efectos contrarios a lo esperado, en ambas regiones, resultaron confirmados en sus cargos y con un alto índice de popularidad en comparación a antes de la revocación.  

Dentro del aspecto negativo de la revocatoria presidencial se encuentra un ejercicio democrático caro, porque se podría mencionar de dos o tres momentos de elección de un cargo, generando con eso un gran movimiento de recurso humano sin mencionar los costos de publicidad, tal como lo estamos viendo hoy con la simulación de la revocación de mandato promovida por el titular del ejecutivo, suele favorecer la permanencia de los funcionarios al establecer requisitos elevados para tal acción tal como sucedió en Perú o Colombia, usándose para campañas electorales anticipadas y desactivar controles horizontales ejercidos por otros poderes vía de la confirmación popular, igual a lo visto en Venezuela y Bolivia.