- Ya les pasó con el caso de Lourdes Maldonado, el resultado fue fatal, la Presidencia no se puede permitir otra falla que cueste una vida
La Redacción
En enero del 2019 la periodista Lourdes Maldonado acudió a la mañanera para pedirle al presidente López Obrador que intercediera en su caso laboral y dijo “temo por mi vida”, el enfrentamiento era con una de las empresas de quien fuera gobernador de Baja California, Jaime Bonilla. El 24 de enero de este año, Lourdes Maldonado se convirtió en la segunda periodista mexicana asesinada en una semana en Tijuana y la tercera en todo el país en el primer mes del año. Obviamente se vino la avalancha de declaraciones que condenaban el caso, condolencias y ya sabe usted “se va a llegar hasta las últimas consecuencias”, igual que en los sexenios anteriores palabras, palabras y más palabras.
Es evidente y no hay margen de error, al presidente que se dice el más humanista de la historia siente desprecio por los periodistas, no le gusta la crítica, no tolera que le presenten la realidad que quiere evadir constantemente torciendo los números y creando una narrativa que ya no se puede sostener, el presidente vive en una burbuja mientras los cárteles de la droga le siguen ganando territorios, mientras la Guardia Nacional y el Ejército son hasta corridos a patadas y pedradas, sobajados porque la instrucción es clara, no se debe actuar, eso le ha valido poner bajo la lupa su “estrategia” para pacificar al país, hoy se cuentan 126 mil 287 muertos por la violencia, claro que en Palacio Nacional tienen otros datos.
Aquella promesa de que la cosa iba a cambiar y que solo con ejemplo bastaba para que no hubiera corrupción y acusarlos con sus mamás y abuelas no ha resultado, cómo se justifican los 44 mil 869 desplazados existentes, 58 activistas muertos, más de 100 mil desaparecidos, 2 mil 900 feminicidios y 35 periodistas asesinados durante la administración más violenta, incluso que la de Felipe Calderón y la de Peña Nieto, no hay excusas para el que se compara con Juárez, Madero e Hidalgo, la historia lo va a juzgar “fast track” y lo va a poner en el último sitio, ese que se construyó por vivir en una burbuja o desconectado de la realidad.
La mañana del miércoles 20 de julio, el periodista Rodolfo Montes, conocido entre el gremio como “El Negro”, denunció ante López Obrador, que ha sido víctima de amenazas de muerte y que, a pesar de haber sido incluido en el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, se le retiró la guardia que había recibido y que está a cargo de la subsecretaria de Gobernación Alejandro Encinas.
Con la voz temblorosa y al borde del llanto, el comunicador dijo “ando a salta de mata, como un delincuente, presidente, recibí una llamada el ocho de junio, Jesús Ramírez Cuevas, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, la secretaria, Rosa Icela, tuvieron a bien apoyarme, me sacaron con escoltas del estado donde andaba – ¿En dónde estabas? – En Quintana Roo, pasé a Tabasco, estuve en Veracruz, en Puebla, en Campeche. El mecanismo me está retirando las escoltas, hoy a las dos de la mañana mi hija salió del país”.
De acuerdo con su denuncia, Rodolfo “El Negro” Montes fue amenazado por el Cártel Jalisco Nueva Generación, pero dijo que sospecha que se trata de un funcionario de Quintana Roo, molesto por sus publicaciones que se hizo pasar como miembro de ese grupo delictivo, la denuncia está hecha en el terreno del mismo presidente y deben actuar en consecuencia, ya les pasó con el caso de Lourdes Maldonado, el resultado fue fatal, la Presidencia no se puede permitir otra falla que cueste otra vida, están obligados porque es su responsabilidad constitucional, no es un regalo como lo quieren hacer ver, ni un favor porque para eso fueron electos y juraron el cargo.