Pedro Flores  

Qué bueno que Hugo López-Gatell no es el que da los resultados de la violencia en México, porque si con la pandemia del Covid-19 dijo el 20 de agosto de 2020 dijo que habría 60 mil muertes y nada más se equivocó por 24 mil, si hubiera estimado los asesinatos de reporteros, estuvieran en cero y su semáforo estaría en verde en regiones como el Estado de México, Guerrero, Michoacán, Sonora, Oaxaca, Veracruz y la frontera norte.  

México con la política de “abrazos y no balazos” este inmerso en una plena espiral de violencia incontrolable, que ha llegado hasta el secuestro de la llamada “Guardia Nacional” como sucedió en Oaxaca, y que tiene al país en un escenario lleno de balaceras, bloqueos, tráfico de drogas, extorsiones, amenazas, saqueos y crímenes sin resolver, ahora principalmente a periodistas.  

El problema de los asesinatos diarios de comunicadores, es tan grave que sólo “la Dictadura Perfecta” como algún día dijo el escritor Mario Vargas Llosa no la ve, pero Estados Unidos y Gran Bretaña, ya externaron públicamente su gran preocupación y Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció la alarmante “cifra récord” de comunicadores asesinados.  

El periodismo es una profesión que comprende el conjunto de actividades relacionadas con la recopilación, elaboración y difusión de información, de situaciones actuales, de interés para transmitirla al público a través de la prensa, la radio o la televisión, pero desgraciadamente como dice el periódico español “El País”, el narrar los hechos, que pasan en México lo ha hecho que tenga una “cifra récord” de periodistas asesinados este 2022.  

Los números son   fríos y no duden que en tanto estén leyendo estas notas ya hayan muerto algunos otros compañeros por la falta de protección a reporteros en México ya que los mecanismos para salvaguardar la vida de los profesionales de la información simplemente no existen y los criminales siguen impunes.  

Cabe recordar que hace meses el Gobierno federal suprimió los fideicomisos, una figura económica que proporcionaba recursos para varias materias, entre ellas la protección de los periodistas en riesgo. Pero el problema es que cada vez hay más violencia. Y cuáles son las excusas que dice el gobierno: es por cuestiones pasionales, no era periodista de tiempo completo y fue un atraco, era gay, fue cuestión vecinal y sólo cuando los balean adentro de una estación de radio, si fue por causas profesionales.  

El clima es adverso para la prensa, porque se les sitúa en un punto de indefensión total del cual, definitivamente, no gozan los agredidos, suelen trabajar en condiciones precarias y normalmente acuden a otro oficio para completar su pobre salario. Son momentos turbulentos para la prensa a quien se desprestigia y estigmatiza mientras se produce una agresión cada 12 horas.  

La figura de la protección a los periodistas está rebasada por la escalada de violencia que sufren. No hay recursos suficientes y quienes evalúan el riesgo que corren los reporteros no tienen la capacitación adecuada por lo que muchos profesionales se ven obligados a refugiarse lejos de sus residencias y a silenciar su trabajo PARA PODER SEGUIR VIVOS.