Bernardo López 

El presidente Obrador intenta apagar el prematuro arranque de la carrera presidencial, que se desató por la tragedia de la Línea 12 del Metro, al destapar a otros nombres que, supuestamente, podrían sucederlo, sin embargo, lo que quiere es quitar el foco de atención de su delfín, para que no continúe siendo presa del golpeteo político. 

Aunque ya había visos de que los principales contendientes -Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum- encabezan las posibilidades de suceder al quien hoy se encuentra al frente del poder ejecutivo, el artículo de The New York Times provocó que los dos sacarán la cabeza y comenzarán una espiral de golpes mediáticos, para intentar desacreditar a su adversario. ¿Habrá sido esa la intención del diario? 

Después, en un intento por controlar los ánimos, el presidente López tuvo que salir al paso para poder contenerlos, al mencionar a otros posibles contendientes para sucederlo, luego de que se le preguntara por el artículo: «Ese es otro estribillo político de nuestros adversarios, quieren poner a pelear a Marcelo (Ebrard) con Claudia (Sheinbaum). Ellos quisieran eso, quisieran que se pelearan Marcelo, Claudia, Tatiana (Cloutier), Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma, etcétera”. 

De esta forma intentó despresurizar la tensión entre los contendientes principales, aunque estos nombres solamente podríamos considerarlos como hombres de paja, porque busca que el golpeteo no termine por desgastar a quien quiere que lo suceda, pues el camino para el 2024 aún se encuentra muy lejos -pero no políticamente-. 

La nueva configuración política en el país, después de las elecciones del 6 de junio, dejó herida a la 4T, pues el corazón del país rechazó su nula capacidad para dar respuestas a las necesidades de los mexicanos y, prácticamente, se partió en dos, aunque en algunas alcaldías el partido oficialista ganó por un pequeño margen, lo que indica que el golpe es más severo de lo que se piensa. 

De forma desesperada el titular del ejecutivo federal busca que las personas olviden la tragedia de la Línea 12 del Metro, además de la derrota de su proyecto político en la Ciudad de México, sin embargo, la lucha por la presidencia se adelantó y los golpes políticos, lejos de disminuir, se van a acrecentar, pues la lucha intestina entre Ebrard y Sheinbaum ya no se puede detener. 

Aunque los dos principales contendientes lleguen políticamente vivos al 2024, la batalla que librarán en los siguientes meses los va a dejar muy debilitados para la contienda presidencial. Podrían hasta ser presa de otros políticos que se mantuvieron en silencio.