- Al parecer, se pretende utilizar la vasta estructura de las jerarquías eclesiásticas para fines político-electorales. Claro ejemplo, la “Cartilla Moral” y el registro al PES. La 4T, ignora a Juárez. La Iglesia católica con su estructura nacional, poder económico, social y político, es un vínculo obligado en la cimentación del Estado Mexicano. En Iztacalco, claro abuso parroquial contra médico social. Le cerró consultorio desde hace 3 años.
Guillermo Pimentel Balderas
Un artículo de la Universidad de Colima -estudios sobre las culturas contemporáneas- con el título: “El papel de la Iglesia católica –política– en la construcción del Estado mexicano: diversos contextos entre 1810 y 1857”, da cuenta de cómo la Iglesia católica gozaba de un papel preponderante; era la institución que poseía mayor riqueza, tierras, cofradías, hospitales, escuelas y por supuesto, poder político. Su actuar estuvo encaminado a mantener sus privilegios, así que en ocasiones jugaba como aliada y otras veces asumía su papel como enemiga del Estado Mexicano.
Describe que entre 1770 y 1810 se establece una separación entre la religión y la educación, teología y ciencia, Estado religioso y sociedad. “La más importante transformación fue aquella que se dio con la sustitución de la relación Iglesia-Estado a un Estado laico y moderno, el cual se regiría bajo los principios de la nueva corriente de pensamiento propia de la época ilustrada”, apunta.
El trabajo citado, señala que ante dicho escenario, el Estado mexicano, a través de las leyes de Reforma, arremete contra sus bienes, sentando un fuerte golpe que muchos años atrás ya habían hecho las reformas Borbónicas del siglo XVIII. La historia nos relata cómo Benito Juárez, benemérito fundador del Estado laico, fue muy preciso con su reforma que establece la separación de la Iglesia y el Estado, que representó un proyecto que buscaba minar los privilegios desmedidos que poseía un sector limitado de la población.
Sin embargo, resulta complejo el escenario existente: “por un lado el bando de los conservadores trata de mantener el statu quo de poder y privilegios económicos y sociales y por otro, los liberales pretenden la emancipación. Y, un tercer actor es la Iglesia católica cuya estructura nacional, poder económico, social y político la hacen un vínculo obligado en la cimentación del Estado Mexicano”, señala el referido artículo.
Hoy, en este gobierno de la “transformación”, como lo han documentado en su oportunidad varios medios informativos, le ha dado “alas” al clero a cambio de que lo deje utilizar su vasta estructura de “templos” que tiene en el país, para impulsar, de muchas maneras, los objetivos sociales de la Cuarta Transformación (4T). Pero, hay mentes que tienen otros datos y auguran que esta gigantesca ordenación para fines políticos electorales. Sí, a través de las iglesias convencer a los fieles que la mejor opción sigue siendo Morena. ¿Sera?
Es del conocimiento de la opinión pública que no hay precedentes históricos, desde 1857, en que se concretara la separación constitucional de las iglesias en asuntos sociales de índole no religiosa.
Lo que más se recuerda, al momento, es la iniciativa de Morena en el Senado, de aprobar reformas a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, con las que pretende eliminar el principio de la separación de la Iglesia y el Estado. En una palabra, darle otra vez poder al clero.
Y, no se diga, la polémica distribución (se dijo de 8,5 millones de ejemplares) de un decálogo llamado “Cartilla Moral”, que, a un mes y medio de asumir la presidencia, López Obrador materializó su idea de apadrinar una «nueva corriente de pensamiento».
Este compromiso, entre otros más, es prácticamente en agradecimiento del apoyo que recibio a su candidatura presidencial por parte del Partido Encuentro Social (PES), de centro-derecha cuyo lema es «transformar a México desde la familia y los valores». Y, que, hoy, le regala su registro el Instituto Nacional Electoral (INE), como partido político nacional, pero como Encuentro Solidario. Los consejeros que votaron en contra argumentaron que no debía darse el registro porque participaron ministros de culto, lo que quebrantaba el principio de laicidad. Sin embargo, les valió…
Párrocos, se creen dueños de fieles
Pero, tal parece que, a los clérigos de hoy, tampoco les interesa la historia de México que los involucra. Existe una contradictoria postura de párrocos que, se creen, todavía, dueños de los inmuebles, de los feligreses y hasta de sus decisiones.
Un claro ejemplo, es el cierre de un dispensario médico, que daba atención prioritaria a los adultos mayores pues, de forma abrupta, el 7 de julio de 2017, el clérigo Javier Zacarías, de la parroquia “Sagrado Corazón de Jesús” – calle 5 número 235-, en la colonia Agrícola Pantitlán, Alcaldía Iztacalco, lo cerró, prácticamente lo clausuró, con todas las pertenencias e instrumental y aparatos médicos del galeno, sin que, hasta esta fecha, las haya podido recuperar el afectado.
Ya había denuncias de vecinos
A pesar de los reclamos de los vecinos y pacientes, la mayoría de escasos recursos y de adultos mayores, el párroco prácticamente se lavó las manos y les sugirió tratar el asunto de inconformidad en la III Vicaria Episcopal “San Felipe de Jesús” o, de plano en el arzobispado.
Los vecinos y pacientes del doctor, solicitaron respetuosamente al Arzobispo, su intervención para recuperar este Consultorio Médico, que mucha falta hace, principalmente para las familias de escasos recursos económicos y para los adultos mayores, no sólo de esta colonia, pero no fueron escuchados.