Bernardo López 

A pesar de todas las violaciones a los derechos humanos, de datos personales y constitucionales, los senadores de Morena se apresuran a aprobar su propuesta para que todas las personas sean obligadas a entregar sus huellas dactilares e iris con el sólo hecho de tener un teléfono celular o smartphone, con el pretexto de combatir la extorsión y el secuestro, que en la mayoría de las ocasiones provienen de teléfonos que ingresaron a las cárceles. 

Los senadores y diputados de Morena califican a toda persona como delincuente al que hay que mantenerlo monitoreado las 24 horas del día, cuando los delitos a los que buscan combatir se pueden controlar con operativos constantes dentro de los centros penitenciarios. 

Detrás de sus argumentos, lo que buscan en avanzar en la agenda mundial de control social a través de los celulares, pues con los datos biométricos se puede saber una multitud de información de cada persona, desde donde vive, qué lugares frecuenta, las personas con las que se reúne, violando derechos como el libre tránsito, a la asociación y reunión. 

Un escenario peor es que estos datos sean vendidos como mercancía, por quienes los mantengan bajo resguardo, no hay ninguna seguridad de que esos datos se filtren, y volvemos a recordar el caso de los datos que tenía el Instituto Federal Electoral bajo su protección, y que aparecieron en una empresa de Estados Unidos. 

Con el pretexto de la pandemia, gobiernos y empresas se han apoderado de la mayor cantidad de información personal de cada individuo, que no razonan de la importancia de cuidar esos datos, pues esa información los desnuda y los deja vulnerables a cualquier estrategia de control, ya sea de gobierno o de empresas perversas. 

Hemos visto como el teatro de la pandemia se cae a pedazos, pues el fin de semana largo con motivo del 21 de marzo no provocó una gran ola de contagios; y el escenario de una tercera ola, que tanto desean, no se va a dar, pero aún debemos esperar los datos. 

El caso es que no existe justificación para que se apropien de datos que no les corresponden. Ojalá los diputados y senadores de oposición den la batalla para impedir que Morena se adueñe de ellos, o ayudar a las personas para que se puedan amparar y no permitir que sus datos biométricos circulen como cualquier mercancía.  

Al parecer, Morena apoya el perverso plan para convertir a los seres humanos en autómatas, controlados por microchips y sin capacidad de disidencia. La oposición en el Senado ha logrado que se postergue la discusión para la próxima semana, pero el escenario no parece favorecer a la humanidad, pero sí a aquellos grupos que quieren destruirla.