Ángel Bejarano O. 

No es lo mismo ser oposición durante veinte años, que ser presidente. En veinte años de lucha incesante para llegar a palacio padeció el cierre de muchos medios periodísticos, situación que enarboló para criticar a los “conservadores”. Pero hoy, Andrés Manuel López Obrador ha seguido el mismo camino que los anteriores jefes de Estado: Tiene el control de la mayor parte de los medios escritos y electrónicos. Censura sin pena alguna e induce, en sus cada vez menos vistas mañaneras, a grupos de fanáticos y hombres que actúan al margen de la ley para atacar a periodistas.  

La maquinaria para alzarse con el triunfo en la elección presidencial del 2024 ya la puso en marcha. No importa quién represente a la oposición. Ni tampoco importa quién sea el candidato de Morena, toda vez que la utilización de expedientes negros de diversos aspirantes del PRI-PAN-PRD están apareciendo para desacreditarlos. 

Alejandro Moreno, presidente del tricolor, fue el primero en sentir el poder presidencial. Curiosamente, en días pasados el columnista de El Universal, Mario Maldonado, dio a conocer diversos actos de corrupción de Mauricio Kuri, gobernador panista de Querétaro, quien hasta hace una semana era considerado como uno de los políticos mejor calificados para contender por la silla presidencial. El pasado martes el gris dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, destapó al queretano como el más viable aspirante de su partido y de la oposición. 

Y el martes también le tocó el turno al diputado local panista del Estado de México, Enrique Vargas, quien pudiera ser ungido candidato del blanquiazul para la elección de gobernador de esa entidad. 

El periódico Reforma dio a conocer que de manera ilegal adquirió una casa valuada en no menos de 30 millones de pesos, pero por la que sólo pagó tres millones 400 mil pesos. Lo delicado del asunto es que, según la información, se la compró a una mujer, de la que era su representante, veinte meses después de haber fallecido. El inmueble en cuestión, de 630 metros cuadrados, se ubica en la lujosa zona de Bosques de las Lomas. 

Con esos golpes mediáticos las ilusiones de los suspirantes panistas a gobernador y presidente de la República se van diluyendo. Es evidente que a Morena no le preocupa en absoluto los precandidatos que pudiera elegir el PRI, pues la caballada está flaca. Y del PRD – o lo que queda de él – no vale la pena comentar absolutamente nada.   

Lo que es un hecho es que conforme pasa el tiempo Morena teje sus hilos para llegar fortalecido al 2024, en tanto que la dizque oposición no es capaz de desmentir las aseveraciones que el Presidente destaca en los spots que se ven en la televisión y en donde asegura que en su gobierno se han reducido los índices de asesinatos, entre otras cosas más. 

A la oposición le ha faltado coraje, imaginación y ganas para enfrentar a las huestes morenistas, pues están temerosos de enfrentar a López Obrador. Cuestión de recordar que la mayor parte de quienes se mueven en la política del país tienen un negro historial, aunque actualmente las evidencias registradas corresponden a políticos del PRI, PAN y PRD, información que se guarda celosamente en los archivos de las oficinas del gobierno federal vinculadas al espionaje.  

No obstante, ello, ha trascendido que algunos periodistas que han tenido fuertes enfrentamientos con AMLO están guardando evidencias de actos de corrupción de sus hermanos o hijos, mismos que serían dados a conocer antes de las elecciones. 

De ser así, se abriría una luz de esperanza para debilitar a López Obrador, aunque otro de los problemas inmediatos sería elegir a un buen candidato opositor y evitar al mismo tiempo que el amasiato entre el PRI, el PAN y el PRD no se rompa.