Enrique Escobedo

El siguiente artículo lo divido en dos partes. Esta semana publico bajo el supuesto de que Xóchitl Gálvez gane las elecciones y de que el presidente López Obrador le reconozca el triunfo (lo cual dudo mucho). Mi siguiente entrega versará respecto al escenario dos, es decir al posible triunfo de Claudia Sheinbaum. No escribiré un tercer capítulo respecto a que llegase a ganar el señor Jorge Álvarez Máynez porque mi imaginación no es tan prolífica.

De entrada, es importante destacar que la administración López Obrador hereda, en lo general el siguiente diagnóstico: alta inseguridad pública, corrupción en altos niveles y familiares, con deficiente calidad en la prestación de bienes y servicios públicos, con finanzas públicas sostenidas con alfileres y con una Administración pública desalineada y, por lo tanto, desorganizada. Por si fuera poco, la sociedad está fragmentada.

Dividiré el artículo en seis apartados, a saber: a) el poder legislativo; b) política de seguridad pública; c) política interior; d) política exterior; e) política económica, y f) política social.

Por lo que respecta: A) Poder legislativo, la alianza PAN, PRI y PRD difícilmente tendrá mayoría simple en alguna de las dos cámaras (diputaciones y senado). De ahí que la señora Gálvez tendrá que negociar con Morena, Verde y PT, los cuales tampoco tendrán mayoría calificada, así que la tríada encabezada por Morena posiblemente se comporte de forma contestataria, con actitudes de estorbar y de ser posible embridar el mandato del poder ejecutivo. Lo que le exigirá al equipo de Gálvez la búsqueda de hábiles negociadores y eficaces gestores. B) Su política interior debe priorizar la seguridad pública y hacerla altamente eficaz, de respuestas rápidas y contundentes, con mano firme y sin miramientos contemplativos, sobre todo porque tendrá que recuperar territorio nacional en manos del crimen organizado. También deberá tender puentes de entendimiento con los otros poderes, los paridos políticos, los medios, las iglesias, los gobernadores quienes serán de Morena en su mayoría y por lo mismo ojalá recupere el fortalecimiento del federalismo. Por lo que respecta a las fuerzas armadas deberá destejer finamente y retirarles funciones históricamente de responsabilidad civil.  Deberá pensar en una profunda reforma administrativa en la que la prioridad sea recuperar la vida institucional. C) En materia de política exterior tendrá que recuperar el diálogo constructivo con los Estados Unidos, lo que implica redefinir la política en materia de migración, drogas, armas y trata, además de que habrá de recuperar el prestigio de México en foros internacionales y fortalecer la política consular. D) En política económica será fundamental atraer la inversión extranjera directa y ofrecerle garantías de certidumbre en materia de seguridad pública, así como en política financiera. Deberá continuar con la estrategia antinflacionaria, ya que los precios de los productos de la canasta básica no disminuirán. Impulsar el “nearshoring” será vital. De otra manera la economía mexicana se estancará. Más aún, deberá abrir espacios en materia energética, pues PEMEX y CFE le están generando un boquete financiero a nuestro país. F) En materia de política social deberá mantener los programas actuales, pero los deberá auditar con lupa, ya que en la administración AMLO se convirtieron en artilugios electorales. Más aún, deberá debatirse el alcance asistencial de los mismos a fin de evitar a oportunistas vividores y holgazanes que se amamantan de esos programas. Sus prioridades deberán ser alimentación, trabajo, salud y educación.

Como puede apreciarse, el programa expuesto por la señora Gálvez el día del inicio de su campaña es uno y lo que debe hacer es más complejo, profundo y exige mucho más de ella y de quienes la acompañen. Es mucho lo que se debe reconstruir y será necesario contar con un presupuesto de ingresos y de egresos inteligente, con una nueva política impositiva y gobernar con valentía.