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Artículo / ¡Error, cerrar actividades!

Bernardo López 

Una de las peores acciones que realizó el Gobierno de la Ciudad de México es el cierre de actividades, en una región donde las personas viven al día y necesitan de los procesos comerciales para poder subsistir. Fue una ingenuidad querer encerrar en las casas a todos y pensar que con un “apoyo” podrían sobrevivir.  

Esa mala estrategia le salió cara a Morena y a Claudia Sheinbaum, pues el malestar se vio reflejado en las urnas el pasado 6 de julio. Este mensaje es muy claro y cualquier gobierno en México debería pensarlo dos veces antes de volver a intentar enclaustrar a las personas, pues los ciudadanos castigarán con su voto esas pretensiones autoritarias. ¡Dejar hacer, dejar pasar! Debería ser la base de todo plan y estrategia gubernamental, claro, todo enmarcado en las leyes que nos hemos dado. 

Debemos estar atentos a lo que sucede en Europa, donde se pretende imponer de forma tiránica los pases de salud, violando todos los tratados internacionales respecto a los derechos humanos y la dignidad de las personas y creando un “apartheid sanitario”: ¡no aprendieron de los movimientos fascistas y los actos viles de la Alemania nazi! 

Volviendo a la ciudad, aún no se dan cuenta que el covid19 -si es que es algo real, porque aún me queda la duda- se comporta de igual forma que los demás microorganismos que provocan enfermedades respiratorias. Tan solo con revisar las temperaturas de junio y julio, podemos apreciar que fueron frías, en promedio por debajo de los 24 grados; comenzaron a elevarse en agosto; en septiembre se pronostican días fríos, probablemente por la llegada de los frentes y las masas de aire polar del norte. Podemos prever que habrá más casos y provocarán una “cuarta ola” de infectados. 

El SARS CoV-2 resultó tan mutante como la gripe común, pues con mucha rapidez aparecen nuevas variantes: delta, lambda; y ahora hablan de una nueva: mu. Se van a acabar todo el alfabeto griego y no van a parar de contarlas todas. 

Entonces, debemos aprender a vivir y convivir con los demás microorganismos; muchos provocarán decesos, pues no existe la vida sin la muerte y viceversa. Nadie puede escapar a esa cita con la muerte, pero lo más importante es vivir al máximo cada momento, con las personas que estimamos, sólo así podemos estar tranquilos a la hora de nuestra partida. 

Permitir a las personas hacer sus actividades para subsistir es la mejor forma de gobierno, quien busque cancelar los procesos sociales va a crear una olla de presión que explotará de alguna o otra forma, porque no se puede contener.