David Hidalgo Ramírez
Más de 25 años empleando las alternativas médicas en la atención de diversas enfermedades, me ha permitido contar con suficiente evidencia para afirmar que TODOS nuestros padecimientos derivan de fuertes procesos emocionales como la depresión, miedo, ansiedad y angustia, que en determinados momentos de nuestras vidas a travesamos.
Asimismo, la evidencia acumulada a lo largo de la historia ha demostrado la indisoluble relación que existe entre nuestro cuerpo y la mente y, desde una perspectiva psicosomática, cuando alguna de las emociones que experimentamos provoca cualquier tipo de desequilibrio entre nuestro cuerpo y la mente, lo primero que sucede es un debilitamiento de nuestro sistema inmunológico, convirtiéndonos en seres vulnerables ante agentes externos que pueden provocarnos perturbaciones que no debemos subestimar.
En la actualidad, las enfermedades psicosomáticas son atendidas mediante la práctica clínica holística, en donde las intervenciones psicológicas han demostrado la pertinencia de definir un modelo multifactorial para lograr este entendimiento y avanzar en materia de salud mental. La emergencia sanitaria por la que atraviesa la humanidad, obliga a contemplar en la atención sanitaria la evaluación de factores bio-psicosociales implicados en el cuadro clínico individual y, así, conocer el origen real de cada enfermedad.
Desde los años 60, investigadores como Engel, Lipowski y Kissen, propusieron que “la enfermedad debería de ser concebida como resultado de una continua interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales; por lo que el estudio de la enfermedad debería incluir el individuo, el organismo y el ambiente como componentes esenciales del sistema. De esta forma no es que algunas enfermedades sean psicosomáticas y otras no, sino que todos los procesos de enfermedad son resultado de la interacción de factores bio-psicosociales”, que no debemos de pasar por alto.
Es este artículo abordaré las enfermedades que derivan del resentimiento, que no es otra cosa que la incapacidad de saber perdonar. El resentimiento, ese dolor moral que nos provoca una ofensa y que no aprendemos a olvidar y que una y otra vez nos hace volver a sentir el sufrimiento que nos causó la primera vez. El resentimiento siempre va acompañado de odio y rencor y nos convierte en seres hostiles contra las personas que nos causaron este daño.
Para Nietzsche, el resentimiento nos pone en un estado en el que somos capaces de crear fuerzas reactivas que prevalecen sobre las fuerzas activas y, en psicología de la salud, un ser hostil que ha sido dominado por una indignación que no ha sido resuelta, vivirá en un mundo de engaños con los cuales pretenderá ocultar el odio provocado por la indignación de la agresión de la que ha sido objeto.
Invariablemente una persona que padece de problemas en los huesos, del corazón, de digestión, hepáticos o tiene dificultad para mantenerse en movimiento, es una persona resentida. Para liberar nuestros miedos y decodificar el resentimiento, el próximo jueves 17 de marzo, a las 17:00 horas; seis especialistas serán moderados por el Dr. Rómulo Rodríguez Ramos, rector de la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Desarrollo Humano (UDH), en una Mesa redonda en la que se debatirán diversas alternativas médicas que nos permiten liberar nuestros miedos y aprender a perdonar.
















