José Luis Sosa

En este complejo proceso electoral 2024 que sin lugar a dudas fue el más importante en la historia de México, pero desafortunadamente también el de mayor violencia con más de 50 asesinatos de candidatos, aspirantes, secuestros, amenazas, algunos decidieron no subirse al barco y otros optaron por bajarse de la contienda, algo nunca antes suscitado en una elección, en la que llegamos con una gran polarización que se generó durante el gobierno de la llamada 4T, que en vez de llamar a la unidad de los ciudadanos, el presidente López Obrador desde Palacio Nacional en sus mañaneras constantemente se pronunció a favor o en contra de algunos grupos por su manera de pensar e ideologías políticas o tendencias en el modelo económico.

Creando una división entre los llamados fifís, chairos, sus adversarios, neoliberales y conservadores, entre otros términos que ciertamente no suman pero sí dividen a la población lo cual llegó a crear confrontaciones con los amigos, entre compañeros de trabajo, vecinos, con familiares y principalmente en las redes sociales, donde en la mayoría de casos sin conocerse, muchos se escudan detrás de un teléfono celular o computadora para agredir o insultar sin motivo a quienes políticamente no piensan igual a ellos y tienen diferentes ideologías, esto principalmente entre gente de izquierda, que se identifican con el comunismo disfrazándolo de socialismo progresista.

Pero lo peor es que muchos lo hacen simplemente porque escuchan hablar acerca de la filosofía política, social de modelo socioeconómico, pero en realidad desconocen el origen y lo que esto conlleva a padecer como persona, que en muchos de los casos se dicen de izquierda utilizándolo simplemente como una fachada, pero que en realidad les gusta y acostumbran vivir como gente de derecha con la mayor comodidad en una gran casa, con autos de lujo, comer en restaurantes elegante, realizar constantes viajes a otros países, vestir de marca y darse una vida de gran placer, pero que cuando les dices que su estilo de vida no es el de una persona de izquierda con ideología socialista, entonces para justificarse algunos se autodefinen como chairo fifí, algo totalmente incongruente, surrealista.

A diferencia de algunos cuantos que en algunas cosas si se apegan un tanto cuanto a lo que en realidad es vivir en un régimen socialista, pero que si les tocara realmente padecer en carne propia seguramente ya no seguirían compartiendo esa manera de pensar, que para algunos en su ideología como lo dicen los libros pudiera no estar mal apegándose a su teoría original, pero que ya aplicándola en la vida real inevitablemente querrían no vivir en un régimen así con autoritarismo, sin libertad de expresión o manifestación, represión, como lo padecen hoy por hoy gente de varios países que se ven en la necesidad de emigrar de su lugar de origen, principalmente en países de América Latina que se suman al Foro de Sao Paulo.En otro orden de ideas, cabe comentar que en las redes sociales, medios de comunicación independientes y plataformas digitales, se habla de que nuestro país podría peligrosamente perfilarse a padecer un régimen socialista, esto por algunos indicadores que hemos venido presenciando durante los ya casi 6 años de un gobierno que se encuentra en la recta final, que está por concluir y dar paso al periodo de gobierno 2024-2030 con la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum que tomará posesión el próximo 1 de octubre, y quien posiblemente podría llegar a gobernar el país con una mayoría calificada en el Congreso de la Unión.