Bernardo López
La inteligencia artificial va a crear un caos social radical, pues su aplicación desaparecerá millones de trabajos para personas que cuentan con limitadas habilidades, pero también amenaza a profesiones como el periodismo, el derecho, la medicina, la programación, entre otras.
La inteligencia artificial se implementa en los humanos sin que estos la perciban. Es como la paradoja de la rana hervida que no puede darse cuenta que el ambiente está cambiando para su perjuicio, hasta que muere. La mayoría de las personas están preocupadas por las necesidades básicas de obtener alimento o refugio y no se detienen a entender qué avances tecnológicos vienen a amenazar su forma de vida, que en el caso de la inteligencia artificial significa la desaparición de miles de oficios, trabajos y profesiones, y millones de personas en el desamparo.
El desarrollo de una nueva sociedad con la implementación de la inteligencia artificial genera una paradoja económica: se supone que esta se desarrolla para mejorar la vida de los humanos, sin embargo, las millones de personas que no tendrán una actividad dentro de la sociedad a qué se van a dedicar; además, si las actividades económicas se van a reducir y van a ser concentradas en algoritmos, robots y máquinas ¿quién se va a beneficiar?, porque la mayoría de las personas ya no van a tener dinero para poder acceder a los productos o servicios que ofrezcan las empresas y sus herramientas informáticas -al menos que se piense acabar con la mayor cantidad de personas que hay en el planeta para que sólo unos elegidos puedan disfrutar de esos beneficios, pregunto-.
En este verano se ha lanzado la versión de inteligencia artificial conocida como GPT-3, la cual puede realizar una redacción coherente sobre las solicitudes que se le hace y completar tareas para las que no fue específicamente entrenada. Esta herramienta puede elaborar escritos similares a artículos noticiosos que un humano crearía. Google también dio a conocer su inteligencia artificial más avanzada. Aunque esto es a nivel comercial, no sabemos que progreso tienen los proyectos que se realizan en organizaciones militares.
Sin duda, los avances sobre inteligencia artificial no se van a detener ahí, es posible que las siguientes generaciones de estos instrumentos sean capaces de memorizar, reflexionar, imaginar y hasta que logre la conciencia sobre sí misma. Pero la pregunta sigue siendo la misma ¿Cuál es el objetivo?, pues la producción de mercancías, productos y servicios no son nada si no hay humanos que los aprovechen. A mi parecer, la respuesta es sombría.