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Artículo / Calendario cívico, campañas y matemáticas

Enrique Escobedo

Faltan dos meses de campañas políticas y me sorprende que los candidatos no tiendan a subirse al calendario cívico. Así tenemos que en abril el mundo festejará los días 2, 7 y 22 lo correspondiente al libro infantil, a la salud y a la tierra. Además del día del niño también se celebrará. Ojalá la triada de aspirantes se preocupase por aprovechar esas fechas a fin de comprometerse mediante la presentación de programas de trabajo focalizados a honrar con acciones concretas. Eso les daría originalidad. Otro ejemplo es que el próximo 12 de mayo es el día mundial de las matemáticas, lo cual es relevante, estratégico y prioritario en educación y mucho me temo que pasaremos esa fecha sin alusión a esa ciencia exacta.

Es cierto que las prioridades de nuestro país son la inseguridad pública, la prevención y combate a la corrupción y el crecimiento económico. Pero en lo personal me gustaría escuchar a las candidatas con visión estratégica y de largo plazo. Por supuesto que en mayo festejarán el día del trabajo, a las madres y al magisterio, pero serán demasiado obvias en sus discursos. 

El pragmatismo de los coordinadores de la campaña está focalizado en que las y el candidato recorran el país con discursos generalistas, refuercen el voto de sus simpatizantes y, por las redes sociales y en los debates, convenzan a los indecisos de sufragar por su causa. Pero no han tenido la gentileza de mostrarnos su visión del país que piensan heredar en el 2030.

Hay una clara diferencia entre lo que se nos ofrece a los votantes y exponernos mediante un despliegue de escenarios lo que nos espera. En otras palabras, es posible saber desde ahora, grosso modo, cuántos mexicanas y mexicanos seremos, de qué edades y dónde estaremos. Por lo mismo, cuál debe de ser la infraestructura que necesitaremos en escuelas, hospitales y energéticos.  También ya es posible saber las tendencias de crecimiento económico en los sectores primario, secundario y terciario. En otras palabras, seis años de proyecciones son posibles. Por supuesto que habrá imprevistos y puede llegar otro virus, que Putin nos lleve a una tercera guerra mundial o que estalle el volcán Popocatépetl. Pero esas situaciones imprevistas no son obstáculo a fin de que ya se tenga idea de lo que hay que hacer y ofrecer.

Por ejemplo, regresemos al 12 de mayo, Día Internacional de las Matemáticas. Una materia que a la actual gestión la tiene sin cuidado y no saben acerca de las razones por las cuales se imparte como una carrera de educación superior con maestría y doctorado. Para las actuales autoridades de la educación les basta con impartir aritmética y que, en el mejor de los casos, el alumnado tenga nociones de “la regla de tres”. Prácticamente estoy seguro de que al teorema de Pitágoras no le ven utilidad y, por lo mismo, les parece intrascendente. Lo más triste del caso es que las dos candidatas se formaron en escuelas con bases significativas de la lógica matemática.   

Pero no creo que, en esa fecha ya muy próxima a la elección, alguna de ellas organice una olimpiada o una feria de juegos matemáticos y se comprometa a impulsar a los jóvenes que aspiren a cursar esa carrera, pues no faltarán los miopes que dirán que México no necesita matemáticos, lo que necesita son policías, técnicos y médicos; lo cual tiene su parte de razón, ya que es una verdad de Perogrullo. Empero México también necesita matemáticos, biólogos, sociólogos y filósofos porque sólo cuando una nación abarca el universo del conocimiento se puede crecer y algunos de sus políticos dejen de decir que gobernar no tiene ciencia o que perforar un pozo de petróleo es hacer un agujero en la tierra. Será entonces cuando tengamos otra vez gobernantes rodeados de buenos colaboradores y con visión de Estado.