Bernardo López
El ejercicio de Va por México para encontrar un candidato que los represente rumbo a la presidencia de la República terminó por ser más de lo mismo: el control del proceso por los mismos políticos codiciosos, que no tienen interés por transitar sobre un verdadero ejercicio democrático sino imponer a una persona.
Ni siquiera se había formalizado el método para buscar al candidato que los representaría, y que se bajan de la contienda Germán Martínez y Mauricio Vila, quienes olfatearon los vicios en el proceso. El primero señaló que no se va a “echar en manos de cargadas empresariales, de sindicatos con dueño o de padroneros partidistas”; mientras el segundo dijo que había grandes proyectos en puerta para su Estado y prefería terminar con el trabajo pendiente para Yucatán.
Ni un día pasó y el Consejo Electoral Ciudadano difundió un comunicado en donde anunciaba la disolución del grupo original, debido a que el esquema por el cual se llevaría a cabo la consulta cambió respecto al proyecto original que se les había planteado. Había calificado el ejercicio como un “proceso ciudadano novedoso”.
Va por México se va a presentar a la contienda con cartuchos quemados, personajes que no tienen la calidad moral de enfrentarse al ícono político nacional. Si es Santiago Creel su apuesta, solamente habrá que recordar el apoyo que le dio este personaje a la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), deuda que los mexicanos nunca debieron pagar y que ahora supera el millón de millón de pesos.
En el caso de Xóchitl Gálvez Ruiz, su paso por la delegación Miguel Hidalgo y el Senado de la República no le proporcionan la suficiente experiencia para llevar las riendas de un país, pero sí podría ser una buena candidata y lograr una campaña acertada.
Las cabezas de Va por México vuelven a cometer los mismos errores por los que la ciudadanía ha desechado a los viejos partidos políticos, además que se están enfrentando al máximo líder moral del país, porque, a pesar de que el “pejelagarto” no va a estar en la boleta, sí va a ser un factor fundamental que va a determinar el voto de los ciudadanos.
A esto debemos agregar que Morena tiene asegurada la mitad probabilidades de ganar las elecciones presidenciales de 2024, únicamente falta que la “corcholata puntera” asuma el rol que le corresponde, ubicando los hilos sensibles que mueven a los votantes. La “corcholata puntera”, por el momento, debe sujetarse al guion que le trazó su “tlatoani”, no importa si ahorita no es el personaje más popular entre las personas, este ejercicio le sirve para corregir, pulir y brillar durante la campaña electoral.










