Héctor Bárcenas / @porahisinrumbo 

Desde octubre de 1921 México tiene secretario de Educación Pública; el primero fue José Vasconcelos, quien se dedicó a luchar contra el analfabetismo, impulsó la escuela rural e inició la edición de libros gratuitos entre otras iniciativas. Este personaje fue chile de todos los moles, director de la Escuela Nacional Preparatoria, revolucionario, escritor, filósofo, candidato al gobierno de Oaxaca, a la presidencia de la República y hasta fascista. Tenía un proyecto de nación, creía que era importante construir una identidad nacional para lograr obtener un crecimiento político, económico y social. Esta identidad solo era posible a través de la educación. Consiguió para la Secretaría de Educación presupuestos muy superiores a los que se habían dado en toda la historia.  

Desde Josecito hace algunos años, hasta nuestros días, han pasado por este puesto decenas de hombres, con excepción de Josefina Vázquez Mota en 2006 y próximamente Delfina Gómez Álvarez. Piezas intercambiables, habitualmente a merced de los deseos del presidente en turno. Figurillas que por lo general, antes de un interés genuino por la educación, lo tienen por el hueso, mantenerse activos en la política mexicana es su principal ambición. Rasgo que está presente en todos nuestros políticos. 

Moctezuma ya se va. Lo mandan a otro lado que nada tiene que ver con la educación, no hay que estar triste por él, alegría nos debe de dar, seguirá viviendo del erario público. El hueso que le dan también está carnoso. Delfina dará seguimiento a los pendientes.  

Esta mujer ha estado interesada en la educación y en la política desde hace algún tiempo. No es claro aún cuáles son sus intenciones al frente de esta secretaría. Por ahí se especulan nexos con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), específicamente con Elba Esther Gordillo, también se le investigan unas retenciones de un porcentaje de salario a unos cientos de empleados de Texcoco durante su administración como presidenta municipal. Es una política con un currículum que presume capacidad y preparación.  

Sería enriquecedor saber cuáles son deseos que empujan a Delfina a ocupar este puesto tan relevante en el país. Ojalá que no sea otro hueso más en su quehacer político.  

Para Vasconcelos era importante la educación porque era un arma poderos en su imaginación, tuvo varios puestos políticos y contendió por otros cuantos; sin embargo, tenía intenciones claras e inteligentes.  

El próximo año cumplimos un centenario con Secretaría de Educación Pública. Espero que Gómez Álvarez tenga motivaciones personales claras e inteligentes, que haga escuchar su voz, que, de voz a los maestros, que sea un cumpleaños decoroso. Difícil misión tiene la próxima secretaria. En medio de una pandemia, con una serie de decisiones ya tomadas y con el presupuesto ajustado.  

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