Angustia

·         La posible imposición de nuevos aranceles a productos mexicanos por parte del gobierno de EUA ha generado una fuerte reacción entre los empresarios de ambos lados de la frontera

·         EUA depende en gran medida de las importaciones para suplir su demanda de productos naturales. Más de la mitad de las frutas y un 40 % de todos los vegetales

María Escalante García

La posible imposición de nuevos aranceles a productos mexicanos por parte del gobierno de Estados Unidos ha generado una fuerte reacción de angustia entre los empresarios de ambos lados de la frontera. Representantes de diversas industrias han advertido que este tipo de medidas, lejos de beneficiar a la economía estadounidense, terminarán afectando directamente a los consumidores al incrementar los precios de bienes esenciales.

El gobierno estadounidense ha planteado la posibilidad de imponer nuevos impuestos a las importaciones mexicanas como respuesta a una serie de desacuerdos comerciales y políticos. Estas tensiones surgen en un contexto en el que ambos países comparten una relación comercial estrecha, consolidada a través de acuerdos como el T-MEC. Sin embargo, los aranceles propuestos podrían desestabilizar este equilibrio y tener consecuencias significativas.

Los empresarios han sido contundentes en su señalamiento: “Lo acabarán pagando los consumidores”. Según expertos, los aranceles aumentan los costos de producción y distribución, los cuales son transferidos inevitablemente a los precios finales. Productos como alimentos, electrodomésticos, vehículos y textiles —que en gran medida provienen de México— podrían experimentar alzas sustanciales en los precios, afectando principalmente a las familias de clase media y baja en Estados Unidos.

Líderes empresariales han alzado la voz para destacar los riesgos de esta política proteccionista. Tom Donohue, presidente de una de las principales cámaras de comercio en Estados Unidos, subrayó que “la imposición de aranceles podría desencadenar una guerra comercial con consecuencias impredecibles”. Por su parte, empresarios mexicanos advirtieron sobre posibles represalias comerciales que podrían agravar la situación económica en ambos países.

Además de los efectos directos en los precios, los aranceles podrían tener un impacto negativo en las cadenas de suministro, las cuales dependen en gran medida de la integración entre ambas economías. Industrias como la automotriz y la alimentaria, que operan con cadenas transfronterizas, podrían enfrentar interrupciones significativas.

Desde el ámbito político, esta medida podría erosionar la confianza entre ambos gobiernos, dificultando la cooperación en otros temas cruciales como la migración, la seguridad y el cambio climático.

Ante este panorama, expertos y analistas han propuesto alternativas para evitar los aranceles. Entre ellas se incluyen el fortalecimiento del diálogo bilateral, la negociación de acuerdos que beneficien a ambas partes y el establecimiento de mecanismos de resolución de controversias que prevengan escaladas comerciales.

Dependencia

EUA depende en gran medida de las importaciones para suplir su demanda de productos naturales. Más de la mitad de las frutas y un 40 % de todos los vegetales frescos que consumen los estadounidenses proviene de fuera, de acuerdo con estimaciones de la Universidad de California en Davis (UC Davis).

El principal proveedor de estos alimentos es México y en 2022, EE.UU. gastó más de 42 mil 100 millones de dólares en la importación de productos como aguacates, tomates, mangos y limones desde el país vecino.

Alrededor de un 55 por ciento de estas importaciones entra al país por la frontera con Texas y a la terminal de abastos de McAllen llegan unos 200 camiones cada día.

Jorge López lleva más de una década trabajando en estas bodegas. Con libreta y lapicero en mano, y cubriéndose el cuello, la nuca y las orejas con una bufanda azul, cuenta las cajas que los trabajadores bajan a la plataforma.

Los más de 15 años de experiencia sobre los hombros lo llevan a pensar que de imponerse los aranceles, los clientes de su negocio vendrán a comprar “en cantidades mínimas”.

Eso nos va a perjudicar mucho”, recalcó alzando las cejas, “Trump prometió aumentar la capacidad de compra de las personas, pero con este tipo de ideas es como si quisiera lo contrario”.