Observaciones de la densa nube de polvo que oculta un agujero negro supermasivo en el centro de la cercana galaxia Messier 77 han ofrecido la confirmación más clara hasta ahora de la teoría que explica la estructura de los núcleos galácticos activos (AGN, en sus siglas en inglés), propuesta hace cerca de tres décadas.

La revista “Nature” publica las conclusiones de un estudio elaborado a partir de datos extremadamente detallados obtenidos con el interferómetro del gran telescopio del Observatorio Europeo Austral (ESO) del gas que se acumula en esa galaxia, también identificada como NGC 1068.

Un grupo dirigido por Violeta Gámez, de la Universidad de Leiden (Países Bajos), ha determinado que el material de su centro galáctico gira en torno a un gran agujero negro, que acabará devorándolo por completo.

Durante ese proceso, que se cree común con otros AGN, se liberan grandes cantidades de energía, por lo que a menudo estos centros llegan a eclipsar al resto de estrellas de la galaxia.

La estructura del grueso anillo de polvo cósmico que cubre el agujero negro de Messier 77 proporciona nuevas evidencias clave para respaldar la teoría conocida como el Modelo Unificado de AGN.