Rafael H. Rivera Puebla
La cada vez más creciente de personas que buscan capacitarse en técnicas de rescate ha impulsado que de manera individual o en grupos que se organizan de manera espontánea busquen poner en práctica sus nuevas técnicas, lo cual en principio es plausible sin embargo en activaciones de emergencia las autoridades buscan apoyarse en individuos u organizaciones de los cuales conocen sus capacidades y alcances de actuación.
Se ha impulsado un registro de voluntarios, que se integra de manera documental, donde bajo protesta de decir verdad se asienta la información mínima indispensable, sin comprobación de las habilidades registradas.
Este registro documental, tiene mucho que ver con la indefinición del Sistema de Protección Civil al no establecer de manera clara el alcance operativo, dejando un problema en campo donde la presión social contra la seguridad, la autoridad termina siendo el villano favorito de “tirios y troyanos”.
El contar con un Registro de Asociaciones y Voluntarios no es suficiente, se tendría que implementar además un órgano que pueda emitir una certificación, que estuviera integrado por especialistas de los diversos cuerpos de emergencia previamente certificados y en las especialidades que no se cuente con personas con algún tipo de credencial para ejercer, se podría integrar un cuerpo colegiado con diversas disciplinas.
En fin, el proceso de profesionalización no se antoja fácil, pero tampoco imposible, por lo que con voluntad, podríamos dejar de tener en medios de comunicación y redes sociales entrevistas lastimeras de voluntarios que de manera individual o en grupo, exigen entrar a zonas de riesgo, convirtiéndose en voluntariosos de las emergencias.














