Rafael H. Rivera Puebla

El parque vehicular de servicios de emergencias, a pesar de que se ha trabajado en gran medida con ambulancias, no ha sido suficiente.

No todos los vehículos de atención a emergencias son para la atención prehospitalaria y dentro de ese parque vehicular se encuentran: motocicletas de primer contacto, camiones y camionetas de apoyo logístico, vehículos de primer contacto, unidades especiales de rescate vehicular, unidades de rescate urbano (USAR), camiones de bomberos, pipas de apoyo, vehículos de transporte de combatientes forestales y un largo etcétera.

Además de esta complejidad de la gran diversidad de vehículos, se agrega que puede haber institucionales y de organizaciones de la sociedad civil.

¿Todos deberían tener placas para su servicio cotidiano?, la respuesta es sí, simplemente porque hay vehículos de organizaciones que con buenas intenciones han fabricado sus metálicos sin que autoridad alguna los regule.

Ya existe una base de inicio, que es el registro que ha captado la SGIRPC de la CDMX y con ello poder regular y convocar los recursos disponibles en caso de emergencia, siniestro o desastre, hablando principalmente de las organizaciones de la Sociedad Civil ya que los institucionales estarían en sus respectivas demarcaciones o áreas de asignación.

Si bien pareciera una sobrerregulación, lo importante es que solo exista un registro y a través de la autoridad que lo integra, hacer las gestiones para la obtención de los permisos vehiculares.

Como primer paso valdría la pena explorar esta vía, para empezar a conformar una normatividad viable de cumplimiento con funcionalidad y operatividad.