Rafael H. Rivera Puebla
En aquellos años en los que la Protección Civil se estaba haciendo un espacio dentro de los tres órdenes de gobierno y que no encontraba la forma de “encajar”, hubo voces que argumentaban que debía ser parte de la estructura de Gobierno, ya que lo que se buscaba era la gobernabilidad en caso de una emergencia, siniestro o desastre.
A mediados de los 90, la Secretaría de Gobernación dejó a la Dirección General de Protección Civil, bajo la subsecretaría de readaptación social (reclusorios), en consecuencia, del manejo gubernamental de esos tiempos, el modelo se replicó y muchas entidades federativas, así como municipios dejaron a las áreas de Protección Civil en sus respectivas áreas de Gobierno.
Esta condición fue replicada en gran parte de los gobiernos estatales y municipales, hasta que se creó la Coordinación Nacional de Protección Civil, que dio pie a elevar el rango de la Protección Civil en algunas entidades, con el establecimiento de Secretarías del ramo, permitiendo na adecuada coordinación de esfuerzos estatales para la prevención y atención de emergencias, siniestros o desastres.
Hoy en día, la Protección Civil, está cambiando su enfoque a ponderar la prevención, con la Gestión Integral de Riesgos y fomentando las Sociedades Resilientes.
Es por esto que la necesidad de que cada área dedicada a la Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, tengan una coordinación directa con cada uno de los ejecutivos del ámbito que les corresponda.
Es importante que esta transición sea en todos los ámbitos, municipal, estatal y federal, de esta manera, se podrán construir sociedades resilientes y con mejores oportunidades de coordinación ante cualquier contingencia.













