Edmundo Olivares Alcalá 

En la Ciudad de México persisten los altos niveles de impunidad, carecen de un sistema político de altura, que repercuta en lo corrupto y débil, lo que representa uno de los mayores obstáculos para avanzar hacia una política que beneficie a los ciudadanos. 

Nuevamente el pasado martes quedó demostrado que el Congreso de la Ciudad de México, está secuestrado por el partido de las mayorías y aliados, con la discusión y aprobación de la Guardia Nacional. 

Los diputados de Morena y aliados, disfrazaron los discursos y buscaron la forma de “chamaquear” a la ciudadanía con la militarización del país, y por el solo hecho de ser mayoría, se votó a favor de la Guardia Nacional. 

Una vez más, el Congreso capitalino, fue utilizado para los intereses del partido de las mayorías, donde finalmente, con 42 votos a favor, 22 en contra y 1 abstención, se aprobó la minuta de proyecto de decreto por el que se reforma el Artículo Quinto Transitorio del decreto por el que se modifican y adicionan y derogan diversas disposiciones.  

De nueva cuenta Morena y aliados se apoderaron del recinto, como ya es costumbre, y en los momentos que un orador del PAN, PRI, PRD y MC, subía al estrado para dar a conocer su posicionamiento sobre la “militarización del país”, los contrarios los distraían para desviar la atención a los planteamientos. 

Es común ya estas acciones, se carece de un sistema político de altura, solo repercute en un sistema corrupto y débil, pues el 70 por ciento de los puntos de acuerdo que son presentados por los partidos de oposición, los morenistas los rechazan. 

Parece que, en el debate legislativo, toda la discusión, está impulsada desde la jefatura de GCDMX, y centrada en las actuaciones desde el poder local. 

Las actuaciones de los congresistas del PAN, PRD, MC y PRI, en debate público, pasan desapercibidos, pese a que muchos de los puntos de acuerdo que se presentan tienen razón de votarse a favor, porque beneficia a la ciudadanía. 

La CDMX vive uno de sus peores momentos de mediocridad, pues el recinto legislativo de Donceles y Allende, está secuestrado por los diputados de las mayorías, donde ellos deciden lo que debe de aprobarse o no, y aunque lo nieguen, los hechos dicen todo. 

Desafortunadamente se observa una realidad donde aumenta, en cada sección legislativa, la violencia, con señalamientos personales, hacia los partidos políticos, hacia expresidentes de México y políticos y no hay autoridad que evite los ataques. 

Con la aprobación del Congreso capitalino, es el tercero en ratificar el dictamen enviado por el Senado de la República, en donde se establece que los elementos de las Fuerzas Armadas deberán capacitarse en doctrina policial civil, mandatado en el Artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, además de que el Ejecutivo Federal tendrá que presentar un informe semestral con indicadores cuantificables y verificables.