Investigadores de la Universidad española Pompeu Fabra (UPF) y de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) descubrieron cómo unas células bacterianas en un letargo profundo, las esporas, son capaces de captar las señales del exterior, lo que les sirve para decidir si el ambiente les resulta o no conveniente para despertarse y volver a la vida.
El descubrimiento, publicado en la revista Science, ofrece datos sobre los mecanismos de funcionamiento de las esporas que entran en letargo en condiciones adversas, que pueden ayudar a comprender la vida en estados extremos en la Tierra y quizás en otros planetas donde pueda encontrarse vida inerte, aparentemente.
Algunas especies de bacterias, cuando se enfrentan a condiciones de falta de nutrientes y estrés, entran en un estado latente en el que detienen prácticamente todos sus procesos vitales.
Este letargo profundo permite que estas células, llamadas esporas, resistan extremos de calor y presión, agentes químicos desinfectantes e incluso las duras condiciones del espacio exterior.
Cuando las condiciones se vuelven favorables, estas esporas pueden despertar y volver a la vida en minutos, incluso después de un letargo de decenas de miles, o quizá millones, de años.
















