Rafael H. Rivera Puebla
Alvin Toffler, en su libro “El Shock del Futuro”, cita a Herbert Gerjuoy:
Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.
En días pasados, la Escuela Nacional de Protección Civil tuvo una generación más de egresados de posgrado, Maestría y Doctorado en Gestión Integral de Riesgos, sumándose a los ya egresados en generaciones anteriores, dando la oportunidad a tener un grupo de profesionistas de alto nivel en la materia.
Lejos quedaron los días en que quienes buscaban especializarse en nuestro país, tenían que inscribirse en escuelas españolas o bien en el Diplomado de la Universidad Iberoamericana, de esto no más de 30 años.
Ahora será tiempo de reaprender la Protección Civil, y eso quiere decir que no solamente tendrá que cambiar de nombre, si no también su enfoque y su alcance, dejando de “parchar leyes”.
Se tendrá que desaprender la operación de Brigadistas, que duplican sus funciones, de Seguridad y Salud Laboral y por otro lado de Protección Civil, que confunde la mayor parte de las veces a los integrantes de las mismas.
Se tendría que tomar las mejores experiencias y prácticas de todo el país, considerando que en muchos sistemas municipales y estatales se han realizado grandes avances en la materia.
No se trataría de cambiar definiciones o conceptos en las leyes y reglamentos, si de buscar nuevos horizontes y redefinir alcances, replantear el grado de intervención ante cada fenómeno perturbador.
Gran reto que se tiene al frente, por un lado seguir componiendo y recomponiendo disposiciones para ajustar a una normatividad intocable o desaprender para volver a aprender.
















