Las personas migrantes que viven en el campamento del Chaparral, en la fronteriza ciudad de Tijuana, enfrentan hacinamiento, falta de atención sanitaria y riesgo de contagio de COVID-19, advirtió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
“La CNDH reitera a las autoridades involucradas que establezcan las medidas necesarias para brindar seguridad y protección a las personas en contexto de migración que se encuentran en el interior y en las inmediaciones del lugar, y así evitar que se ponga en riesgo su seguridad, sus bienes, su integridad física y su vida”, apuntó el organismo en un boletín.
Recordó que este campamento improvisado surgió hace poco más de cuatro meses en Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos del estado de Baja California.
“Las personas migrantes, nacionales y extranjeras, que cohabitan en dicho asentamiento en espera de noticias de las autoridades estadounidenses sobre la apertura de los procesos de asilo, se encuentran hoy en condiciones de hacinamiento y mayor vulnerabilidad”, apuntó.
Lamentó que dentro de los “asuntos desatendidos por las autoridades destacan el reciente retiro de baños y regaderas portátiles, que provoca un grave conflicto sanitario y de salud”.













