• La Diputada del PAN propone reformar la Ley de Educación para obligar a las autoridades a garantizar agua potable, segura y continua en las escuelas públicas de educación básica.
• “No podemos hablar de educación de calidad cuando miles de niñas y niños estudian en planteles donde ni siquiera está garantizado el acceso al agua”.
• La iniciativa plantea plazos concretos, diagnósticos por escuela y atención prioritaria a los planteles con mayores carencias.
La Diputada local del PAN, Laura Álvarez Soto, advirtió que la falta de agua en las escuelas públicas de la Ciudad de México es una deuda inaceptable con la niñez, por lo que presentó una iniciativa para garantizar por ley el suministro suficiente, seguro y continuo de agua potable en los planteles de educación básica.
De acuerdo con los datos expuestos en su iniciativa, una de cada cinco escuelas públicas de educación básica de la capital carece de suministro regular de agua potable, mientras que el 15 por ciento no cuenta con instalaciones adecuadas para almacenarla y distribuirla.
“Una escuela sin agua no puede ofrecer condiciones dignas para aprender. No podemos exigirles a nuestras niñas y niños que estudien, se concentren y desarrollen todo su potencial cuando el propio gobierno no es capaz de garantizarles algo tan elemental como el agua”, señaló.
Álvarez Soto cuestionó que, pese a que el 98 por ciento de los planteles reporta contar con infraestructura hidráulica, ello no significa que el agua llegue efectivamente a las escuelas.
“De nada sirve presumir infraestructura si las llaves están secas. El derecho al agua no se cumple con tuberías instaladas, se cumple cuando el agua llega todos los días a las escuelas”.
La legisladora sostuvo que esta problemática no puede seguir trasladándose a las familias, a las madres y padres de familia o al personal docente, quienes frecuentemente enfrentan las consecuencias de las deficiencias en los servicios escolares.
“Las familias no tienen por qué pagar de su bolsillo lo que las autoridades están obligadas a garantizar. La educación pública debe ofrecer igualdad de oportunidades, no reproducir las desigualdades con las que llegan nuestros niños a las aulas”.
Como respuesta, la iniciativa propone reformar la Ley de Educación de la Ciudad de México para establecer obligaciones expresas y plazos de cumplimiento.
Entre las principales medidas destacan:
• Un Plan Maestro en 60 días, elaborado conjuntamente por las autoridades educativas, de infraestructura, agua y salud.
• Un diagnóstico por escuela en un máximo de 180 días, para identificar las condiciones reales de suministro, almacenamiento, distribución y calidad del agua.
• Atención prioritaria dentro de los siguientes 12 meses a los planteles sin suministro regular o con riesgos sanitarios.
• Soluciones específicas para cada plantel, de acuerdo con sus necesidades.
• Metas integrales con un horizonte máximo de 24 meses, para avanzar en la solución de las deficiencias detectadas.
La Presidenta de la Comisión de Atención al Desarrollo de la Niñez recordó que esta propuesta forma parte de una agenda legislativa para dignificar las escuelas públicas y proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes.
En ese sentido, destacó que también ha impulsado una iniciativa para destinar al menos el 2 por ciento del Presupuesto de Egresos anual al mantenimiento y rehabilitación de la infraestructura educativa pública.
“La calidad educativa también empieza por tener baños que funcionen, instalaciones dignas y agua suficiente. No se puede construir un mejor futuro para la niñez mientras se ignoran las condiciones más básicas de sus escuelas”.
La Diputada panista también lamentó que las escuelas en zonas rurales que pertenecen a alcaldías como Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco, GAM y Magdalena Contreras son de las más las vulnerables y abandonadas. “Tienen fugas y es agua que debería aprovecharse, por eso desde el PAN propusimos sistemas de captación de agua para las escuelas en la ciudad, pero el gobierno prefiere ignorar la salida de los niños”.
Finalmente, Laura Álvarez llamó a las distintas fuerzas políticas del Congreso capitalino a respaldar la iniciativa y colocar las necesidades de la infancia por encima de las diferencias partidistas.
“El Estado está para cerrar brechas, no para profundizarlas. Que ninguna niña ni ningún niño de la Ciudad de México tenga que acostumbrarse a estudiar en una escuela sin agua. Ese debe ser un compromiso de todos, pero sobre todo una obligación del gobierno”, concluyó.















