• Protestas y reclamos en visita de Claudia

José Cruz Delgado 

Apatzingán y la Tierra Caliente han vivido durante mucho tiempo problemas dolorosos relacionados con la violencia y la delincuencia organizada, problemas que, al menos en esta administración que encabeza el morenista Alfredo Ramírez Bedolla han sido ignorados, al igual que la alcaldesa Fanny Arreola Pichardo. Apatzingán requiere medidas concretas y no discursos vacíos ni indiferencia de las autoridades empezando por la presidenta Claudia Sheinbaum que en medio de protestas fue a ese municipio a destacar logros y acciones, pero, no dijo nada de violencia ni del desplazamiento de cientos de familias que huyen de sus comunidades ante los ataques terroristas de grupos delincuenciales. 

Su discurso al igual que del gobernador estuvo centrado autoelogios, pero eso sí, pidió evitar la estigmatización de Tierra Caliente a pesar de las denuncias de sus habitantes que con mantas y pancartas le exigieron mayor seguridad.

Ramírez Bedolla dedicó su discurso rastrero en elogios hacia la presidenta por su defensa de la soberanía nacional valiéndole un cacahuete las víctimas de minas, ejecuciones, secuestros y desplazamiento forzado. Ahí, en la cuna de la Constitución la presidenta tuvo el cinismo de evocar el legado de José María Morelos y Pavón y Miguel Hidalgo, diciendo que México es un país libre, cuando el municipio de Apatzingán tierra caliente vive sometidos por los grupos criminales. Las peticiones ciudadanas demandando mayor seguridad fueron ignoradas
Circuló una petición al titular de la 43 Militar de Apatzingán donde le piden la intervención del Ejército para que desactiven las minas explosivas de los caminos rurales sembradas por grupos armados para poder regresar a sus localidades y continuar con sus actividades cotidianas, ya que abandonaron sus escasas propiedades para huir y salvar sus vidas.