La revalorización del oro y la demanda tecnológica del cobre han disparado los beneficios de un sector minero que, sin producir más y aumentar apenas 1 % sus ingresos, ha conseguido batir la rentabilidad del mercado general.
El acero y el carbón fueron los principales motores de la industria minera históricamente, pero la revalorización de la onza de oro, que alcanzó una mejora de su apreciación del 45 % en 2025, hizo que el valor de las acciones de las mineras de oro subiera más de un 700 % en la última década.
Un informe presentado esta semana por la consultora McKinsey, señala que el oro superó por primera vez al acero y al carbón en aportación a los beneficios de la industria, concentrando el 28 % de todo el EBITDA (beneficio bruto de explotación de las compañías antes de los gastos por intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) del sector.













