Carlos Ramos Padilla

Si alguna institución académica se ocupa y preocupa por preparar a nuevas generaciones de jóvenes listos para producir y competir, para hacer grande a este país, es sin duda la UNAM. Los esfuerzos, en todos sentidos, son monumentales y para ello intervienen miles de personas entre profesores, investigadores, técnicos, funcionarios y trabajadores, todos con responsabilidades concretas y con obligaciones legales.

Así se entiende la dinámica de 400 mil personas en su campus. Sin embargo, ante una evidente falta de respeto por parte de celular ajenas a la UNAM, la academia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, se ve suspendida por grupúsculos de inconformes, activistas y paristas que todo lo que quieren lo resuelven a través de sus “asambleas” lastimando la formación de la mayoría de alumnos.

Hace unos meses hubo paros escalonados porque se apoya a Palestina, el reciente semestre inició casi con un retraso de 15 días por inconformidad del sindicato por horas extras, este pasado viernes 25 de septiembre se instaló un grupo musical a todo volumen impidiendo el desarrollo de las clases en apoyo al movimiento de Ayotzinapa y llamaron a paro al siguiente lunes cerrando las instalaciones.

Esta misma semana estas fuerzas oscuras adelantaron que tomarían la Facultad el viernes porque el dos de octubre no se olvida. Señalaron que cerrarían las instalaciones a partir de las 23 horas de este jueves 1 de octubre pero para sorpresa de toda la comunidad, académica y estudiantil, alguien o algunos, decidieron colocar los candados y expulsar a los alumnos y profesores de sus aulas. Por supuesto el 2 de octubre no hay actividades.

Y miré que ya están “boteando” en los pasillos porque anticipan apoyo a la visita del EZLN. Y viene “hallowen”, la fecha conmemorativa a la hispanidad, aniversario de la Revolución Mexicana, el día de la Virgen, Y por supuesto el 24 y 25 de diciembre.

Como vemos poco les importan los tiempos, espacios y esfuerzos de la comunidad para cumplir con el calendario escolar y buscar ya no la excelencia (que sería lo ideal) sino una buena preparación para ser dignos profesionales. Incluso la posibilidad de riesgos en la seguridad personal está latente frente a cobardes encapuchados. 

El Doctor Alejandro Chanona, director de la Facultad de Ciencias Políticas ha emprendido una rica tarea por vigorizar, modernizar y colocar a los alumnos en la vanguardia. Desde su llegada los cambios han sido significativos, reconocidos y valorados, pero ante las imposiciones, intransigencia y cuestionables pliegos petitorios la enseñanza se ve mermada con las negativas consecuencias a futuro.