• ¿Solidez fiscal con deuda del 52.3 % del PIB, caída en ISR e inversión?

Miguel A. Rocha Valencia

Otra vez el coahuilense Edgar Abraham Amador Zamora aplicó la “cuatrotera” y nos colocó números increíbles en cuanto a la consolidación fiscal con caída del déficit público, superávit primario y un aumento en la inversión oficial que no se ve, pero que par el titular de Hacienda, se va a lograr. Ojalá.

El tema es que de entrada para alcanzar ese superávit primario aunque sea del 0.5 por ciento, la recaudación tendría que ser superior a lo que gasta el gobierno, pero no se va a dar y por el contrario, el déficit se va a mantener en alrededor del cinco por ciento y por ello, al cerrar el año, la deuda pública va a estar por el 52.3 por ciento del PIB.

La muestra está en los datos de la propia secretaría de Hacienda donde por un lado se tiene un aumento en los ingresos por IVA, pero por el otro bajan los del Impuesto Sobre la Renta, ese que pagamos trabajadores y empresas registrados, entre otros, el cual disminuyó en poco más de 118 mil millones de pesos.

Si como dice Amador se trata de fortalecer la recaudación, deberíamos iniciar por combatir la informalidad que hoy alcanza al 56 por ciento de las empresas y los trabajadores, quienes no cotizan ISR ni aportan prestaciones sociales ni cuotas al IMSS o Infonavit.

La intención es alcanzar una recaudación histórica a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT) el cual dicen, ha reportado un ritmo constante de ingresos tributarios. Esto se atribuye al plan de fiscalización sobre grandes contribuyentes y el combate a las facturas falsas. Pero si se habla de “estabilizar” la deuda en 52.3 por ciento del PIB, entonces hablamos de que si se alcanzara el déficit primario., con el puro pago de los intereses caemos otra vez en déficit.

Luego nos dicen que durante julio la inversión física del sector público repuntó en 69.3 por ciento para llegar a los 70 mil 755 millones de pesos, impulsado por proyectos en hidrocarburos de los cuales 16 mil 581 son del mes de referencia.

Total que durante el primer trimestre de 2026, la inversión total en México se ubicó en 21.2% del Producto Interno Bruto, lo cual representa su nivel más bajo desde el segundo trimestre de 2021. Ese hecho aleja al país de la meta oficial establecida en el Plan México, la cual proyectaba alcanzar el 25% del PIB para este año, ya que además, la formación bruta de capital fijo disminuyó tres por ciento en comparación con el primer trimestre de 2025.

Todo ello trae como consecuencia según analistas, que la pérdida de dinamismo en la inversión productiva restringe de forma directa el potencial de crecimiento a largo plazo y limita la capacidad del mercado laboral para absorber a la población trabajadora dentro de puestos formales. Por IVA entraron 1.04 billones y por IEPS poco más de 400 mil millones.

El hecho es que la recaudación del gobierno federal se mantuvo abajo de lo previsto para este 2026 y en gran medida se debe a una reducción de 118 mil 576 millones de pesos en los ingresos por ISR el gravamen asociado a las ganancias de las empresas y al empleo formal. Por ello, el SAT adelantó que, la recaudación vía impuestos sumó tres billones 407 mil 331 millones de pesos frente a un presupuesto de 10 billones 193 mil millones de pesos.

Esos son los números, como todo, tienen dos caras dependiendo de quien los vea o los exprese, pero el hecho es que el gobierno está urgido de dinero sobre todo porque la etapa de las becas y pensiones que se han ido agregando, van en aumento lo mismo que el pago del servicio de una deuda que sigue creciendo disfrazada de bonos y fondos especialmente para estimular el sector energía.

Pero eso de alcanzar la consolidación fiscal está en chino, al menos no mientras no haya más inversión, se regularice la informalidad empresarial y laboral que la verdad le causan un boquete a las finanzas públicas. Eso creemos. Los datos son de Hacienda y los comentarios de quien teclea.