• El secretario Mario Delgado anda en la grilla de Morena, piensa que aún es dirigente de la 4T y ha olvidado su cargo en la SEP
• Tenemos que hablar de bullying, violencia, abuso, acoso y riesgos digitales: un niño que tiene miedo no aprende igual y una escuela que no puede protegerlo está fallando en una de sus responsabilidades más importantes.
• Evaluar no significa perseguir al maestro. Significa detectar dónde necesita apoyo, capacitación y mejores herramientas. Y también significa garantizarles a los padres de familia que frente a sus hijos hay docentes preparados.

Ante el retorno a clases para 23.3 millones de alumnos de más de 231 mil escuelas públicas y privadas de preescolar, primaria y secundaria en todo el país, el PAN centró sus críticas en la gestión de Mario Delgado, quien no ha logrado superar el rezago educativo en el nivel básico y mantiene otras prioridades fuera de agenda escolar.

“El secretario Mario Delgado anda en la grilla de Morena, piensa que aún es dirigente de la 4T y ha olvidado su cargo en la SEP, le exhortamos a que se ponga a trabajar con los padres de familia, con las comunidades estudiantiles y resuelva los problemas históricos de las escuelas públicas y más aún, las rurales”, así lo dijo la diputada federal del PAN, Paulina Rubio.

Añadió que hoy en día “vemos las fotos de las mochilas nuevas, los uniformes, los cuadernos… pero también detrás de esa imagen hay una realidad de la que tenemos que hablar: escuelas que, en muchos casos, siguen teniendo problemas de mantenimiento, falta de agua, baños en malas condiciones o infraestructura insuficiente”.

Los alumnos regresan también a salones donde la seguridad no termina en la puerta de la escuela. “Porque hoy tenemos que hablar de bullying, violencia, abuso, acoso y riesgos digitales. Un niño que tiene miedo no aprende igual. Y una escuela que no puede protegerlo está fallando en una de sus responsabilidades más importantes”.

La diputada local del PAN, Laura Álvarez Soto, dijo que hay otro problema que empieza incluso antes de abrir un libro: la alimentación.

“¿Cómo le exigimos concentración y rendimiento a un niño que llega sin desayunar o cuya familia no puede garantizarle una alimentación suficiente y nutritiva?”, cuestionó.

Y, después viene la pregunta más incómoda: ¿Nuestros niños realmente están aprendiendo? No basta con pasar de año; no basta con entregar una boleta.

“Necesitamos saber si nuestros niños comprenden lo que leen, si pueden resolver problemas matemáticos, si están desarrollando pensamiento crítico y si están recibiendo las herramientas que necesitarán para competir en el futuro”.

Y para hablar de calidad educativa, dijo Laura Álvarez, también tenemos que atrevernos a hablar de nuestros maestros. “México necesita maestros acompañados, capacitados y reconocidos, pero también evaluados”.

Evaluar no significa perseguir al maestro. Significa detectar dónde necesita apoyo, capacitación y mejores herramientas. Y también significa garantizarles a los padres de familia que frente a sus hijos hay docentes preparados.

“Porque defender a los maestros y exigir una educación de calidad no son cosas opuestas. El regreso a clases no puede convertirse solamente en una fotografía del primer día”.

Tenemos que preguntarnos qué sucede los otros 180 días:

¿Si hay agua?.
¿Si hay seguridad?.
¿Si hay buena alimentación?.
¿Si los maestros tienen las herramientas necesarias?.
¿Si se atiende el bullying?.
¿Y, sobre todo, si nuestros niños están aprendiendo?.

No podemos acostumbrarnos a una mala educación. Cada generación de niños que dejamos atrás es una oportunidad que México ya no recupera. El verdadero regreso a clases no empieza cuando un niño entra al salón. Empieza cuando el Estado garantiza que ahí adentro estará seguro, será cuidado y, sobre todo, aprenderá.