• El secretario de Seguridad confirma que “El 03” figura entre los mandos regionales más fuertes de la organización criminal.

Carlos Lara Moreno

A casi cuatro meses de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el Gobierno federal reconoció que Juan Carlos Valencia González, identificado como uno de los principales operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se mantiene como una de las figuras de mayor peso dentro de la estructura criminal que heredó el control territorial de la organización.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que Valencia González forma parte del círculo de mandos regionales que han permitido al CJNG conservar su capacidad operativa tras la desaparición de su fundador.

La declaración cobra relevancia luego de que en abril pasado diversos medios estadounidenses señalaran a Juan Carlos Valencia como uno de los personajes que estaría asumiendo una posición de mayor influencia dentro del grupo criminal, considerado por autoridades de México y Estados Unidos como una de las organizaciones delictivas más violentas y con mayor presencia internacional.

Al ser cuestionado sobre esas versiones, García Harfuch reconoció la importancia de Valencia dentro de la estructura criminal.

“Efectivamente, es uno de los líderes regionales más fuertes que tiene el grupo delictivo”, afirmó.

Aunque el funcionario evitó confirmar que Valencia González haya asumido el liderazgo absoluto del CJNG, sí lo ubicó entre los mandos con mayor capacidad de operación dentro de la organización.

El CJNG evitó una fractura tras la caída de su fundador

Contrario a los escenarios que anticipaban una disputa interna por la sucesión de “El Mencho”, el Gobierno federal sostiene que la estructura del CJNG permitió mantener el control de sus operaciones sin que se registrara una ruptura visible entre sus principales células.

De acuerdo con García Harfuch, el grupo criminal ya operaba bajo un esquema de liderazgo regional con responsables plenamente identificados en distintas zonas estratégicas del país.

“Ellos tienen líderes regionales, muy identificados, muy, digamos, con territorios muy marcados. Eso también permitió de alguna u otra manera que no hubiera un descontrol o una violencia desmedida”, explicó.

La declaración sugiere que el CJNG había construido una estructura de mando descentralizada capaz de absorber el golpe que representó la muerte de su máximo dirigente sin generar una guerra interna inmediata por la sucesión.

Especialistas en seguridad han señalado que, a diferencia de otras organizaciones criminales cuya operación dependía de un liderazgo vertical, el CJNG desarrolló durante años una red de operadores regionales con capacidad para administrar actividades ilícitas, coordinar células armadas y mantener el control de plazas estratégicas.

Continúan las operaciones contra mandos regionales

El secretario de Seguridad destacó que, después del operativo encabezado por la Secretaría de la Defensa Nacional que derivó en la muerte de Oseguera Cervantes, las instituciones federales mantuvieron la ofensiva contra integrantes de alto nivel del grupo criminal.

“Posteriormente siguieron habiendo detenciones por parte del Gabinete de Seguridad, de Defensa y de Marina”, indicó.

A pesar de ello, reconoció que varios de los mandos regionales continúan activos.

“Continúan líderes regionales que cuentan con orden de aprehensión, algunos con orden de aprehensión y también con fines de extradición”, agregó.

Las declaraciones evidencian que, aunque el CJNG sufrió un golpe significativo con la pérdida de su líder histórico, las autoridades consideran que la organización conserva una estructura funcional y una capacidad operativa relevante en diversas regiones del país.

Se debilita el vínculo con Los Chapitos

Otro de los aspectos revelados por García Harfuch fue la relación que mantenía el CJNG con una facción del Cártel de Sinaloa, particularmente con Los Chapitos, hijos de Joaquín Guzmán Loera.

Según explicó, ese canal de comunicación dependía directamente de Oseguera Cervantes y hasta ahora no se ha identificado a una figura que haya asumido ese papel tras su muerte.

“Principalmente era el propio líder, el líder principal, quien era el vínculo directo con una facción del Cártel de Sinaloa, específicamente con Los Chapitos. Eso no lo tenemos identificado ya al momento”, sostuvo.

La afirmación abre interrogantes sobre la reconfiguración de alianzas y relaciones entre organizaciones criminales después de la desaparición de uno de los personajes más influyentes del narcotráfico mexicano en las últimas dos décadas.

Juan Carlos Valencia gana protagonismo

Las declaraciones del titular de la SSPC representan hasta ahora el reconocimiento público más directo del Gobierno federal sobre el peso específico que tiene Juan Carlos Valencia dentro de la estructura actual del CJNG.

Si bien García Harfuch no lo nombró como sucesor formal de “El Mencho”, sí confirmó que se encuentra entre los líderes regionales con mayor fuerza dentro de la organización criminal.

En un contexto de reacomodos internos y de presión permanente por parte de las autoridades mexicanas y estadounidenses, la figura de Valencia González emerge como uno de los personajes clave para entender la nueva etapa del CJNG, una organización que, según el Gobierno federal, logró mantener cohesión, control territorial y capacidad operativa aun después de la caída de su fundador.